El árbol que lo ha escuchado todo
En lo alto de una loma hay un árbol viejo. Nadie sabe quién lo plantó, pero todos saben para qué sirve: para sentarse bajo su sombra y ponerle play.
▼Todo pueblo tiene su historia. Esta es la nuestra.
Dicen que Arbolucio ya estaba ahí antes que el pueblo. Que en los sesenta alguien subió con una guitarra y ya no dejó de ir gente. Que en el 81 alguien colgó un radio de una rama y nadie lo ha bajado desde entonces.
Bajo su sombra se han declarado amores, se han armado bandas que nunca pasaron del segundo ensayo y se han escuchado los mejores discos de la historia. Arbolucio no habla, pero si pudiera, seguro pediría que le suban al volumen.
No se forjaron en ningún monte del destino: se forjaron bajo su sombra. Cuatro edades, cuatro anillos… y uno que los gobierna a todos.
Paz, pasto verde y guitarras de palo. Fogatas, coros desafinados y siempre hay tiempo para una segunda rola, como para un segundo desayuno.
Se excavó hondo y se encontró oro puro: solos de diez minutos, portadas dignas de un mago y una tornamesa subida con 200 metros de extensión.
La década que los gobierna a todos. El radio de la rama se forjó aquí y todavía brilla en la oscuridad. Nadie se atreve a bajarlo. Nadie debe.
Bocinas bluetooth y playlists infinitas. La tecnología cambió; la sombra y el buen gusto, no. El viaje continúa.
La selección del radio de la rama. Dale a cualquiera y se abre en YouTube.